Una empresa española planea viajes al espacio en globo desde Canarias

Canarias vuelve a ser protagonistas de los viajes al espacio para turistas. Al proyecto para realizar vuelos suborbitales con aviones propulsados por cohetes desde el aeropuerto de Gran Canaria se añade otra propuesta novedosa: subir al espacio mediante globos inflados con helio. La empresa española, radicada en Barcelona, Zero2infinity, estudia desarrollar su proyecto desde el parque tecnológico de Fuerteventura. De ser así, a partir de 2015 los turistas podrían visitar el espacio desde la Isla, a 36 kilómetros de altura –el triple que la de un avión comercial– , y experimentar la ingravidez. Los precios serán más bajos que los viajes con naves espaciales: unos 110.000 euros por persona, frente a los 150.000 euros que cobra ya la Virgin Galactic del multimillonario Richard Branson, que empezará a operar con naves acopladas a aviones desde Estados Unidos en 2015, o lo que previsiblemente cobrará la suiza Swiss Space Systems desde Gran Canaria, cuando empiece a realizar los vuelos suborbitales de pasajeros en 2020.

El proyecto Bloon de la empresa Zero2infinity, dirigida por el ingeniero aeronáutico granadino José Mariano López Urdiales, consiste en ascender en un globo de helio, de unos 120 metros de diámetro, del que colgará una cápsula, que parece "un minidonut por su forma", precisa López Urdiales. Esta cabina, de unos cinco metros de diámetro, tendrá capacidad para cuatro personas y dos tripulantes que podrán contemplar el espacio desde sus grandes ventanales. El vuelo dura unas seis horas: tres para ascender, dos en el espacio y una para bajar. "Es un viaje muy tranquilo, no hay grandes aceleraciones como en los de los aviones espaciales y solo se suelta helio, con lo que no contamina", indica desde Barcelona, donde están perfeccionando los prototipos de las cabinas. Ya han realizado pruebas no tripuladas con ascensiones desde aeródromos en Toledo y en León. Una vez en el espacio, la cápsula se separa del globo y queda flotando, explica. En ese momento es cuando se sentirá la ingravidez, además de contemplar la tierra azul. La cabina descenderá como si fuera una cápsula espacial, es decir, con paracaídas o parapente, y aterrizará en la Isla planeando. "El sistema es muy sencillo", sostiene.

En realidad, es el mismo utilizado con éxito por el saltador austriaco Felix Baumgartner, que superó dos marcas mundiales: la caída libre de mayor altura y el vuelo en globo tripulado más alto de la historia. Después de subir en un globo de helio muy parecido al que usa Zero2infinity hasta los 39.044 metros, el austriaco saltó y alcanzó una velocidad máxima de 1.342 kilómetro hora, rompiendo la barrera del sonido. Aterrizó en Nuevo México con un paracaídas.

En Canarias, el globo se elevaría desde un gran barco en el mar. "Fuerteventura es un sitio muy atractivo", recalca José Mariano López Urdiales. "La idea es ir a un lugar donde haya una base de turistas potenciales", precisa. "La meteorología es muy buena y los costes de nuestra ingeniería espacial son bajos". También baraja otros sitios, como Andalucía o Castilla- La Mancha.

En estos momentos, sigue buscando financiación para el proyecto que, según cuenta, tiene otras muchas aplicaciones científicas: investigación de astronomía, astrofísica, observación de la tierra, incluso ver dónde están los cetáceos, expone.

Además, también se podría usar para hacer anuncios, transportando al espacio la marca del producto. Actualmente, ya cuenta con el apoyo de la Caixa y de Ultramagic, una empresa fabricante de globos aerostáticos de aire caliente, con sede en el aeródromo Igualada-Ódena, en Barcelona.

López Urdiales explica que con su proyecto se van a crear empleos directos e indirectos de alta cualificación, en ingeniería, desarrollo de software, ensayos de sus sistemas y operaciones de control, entre otros puestos de trabajo. La tecnología aeroespacial española tiene un amplio desarrollo y reconocimiento internacional. Además, cuentan con un piloto muy experimentado en globos estratosféricos, Steven Peterzén. Entre sus clientes para volar al espacio, ya están interesados españoles y rusos, principalmente.

La directiva del parque tecnológico de Fuerteventura sostiene que la instalación de la empresa en su espacio está muy "avanzada". Sólo falta que consigan la financiación necesaria. Las ventajas que ofrece esta zona son múltiples: está perfectamente equipada para que las empresas de base tecnológica puedan realizar sus investigaciones, como Zero2infinity. Tienen conexiones a banda ancha de 1.000 megas de velocidad.

Asimismo, el parque tecnológico majorero goza de las ventajas de la Zona Especial Canaria (ZEC), lo que implica que las empresas que radiquen en este área se acogerán a los beneficios fiscales de este instrumento del Régimen Económico y Fiscal (REF). La ZEC permite a las entidades tributar a un tipo de interés reducido del 4% en el Impuesto de Sociedaddes, mientras que la media de la Unión Europea es del 23%. De otro lado, Canarias tiene una zona en su espacio aéreo donde no hay tráfico de aviones comerciales, idóneo para este tipo de ensayos.El Gobierno de Canarias ha anunciado ayudas específicas para aquellas empresas que se implanten en parques tecnológicos, a través de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (Aciisi) y de la Sociedad para el Desarrollo de Canarias (Sodecan). "El turismo espacial con respeto al medio ambiente es muy deseable para cualquier territorio", sentencia López Urdiales. El sueño de viajar fuera de la tierra se puede hacer realidad en los próximos años desde las Islas.

La primera aventura que truncó la guerra

El ingeniero aeronáutico José Mariano López Urdiales, director de Zero2infinity, es granadino, como Emilio Herrera, un piloto, militar, político y pionero de la aeronáutica, que en los años 30 ya ideó un viaje en globo al espacio. En 1935 desarrolló una escafandra astronáutica, que posteriormente la NASA adaptó para los viajes espaciales. Amigo de Einstein, Herrera diseñó una traje en esa época que le permitiría alcanzar los 22.000 metros de altitud en un globo de barquilla abierta. El viaje estaba previsto para 1936. Pero llegó la Guerra Civil, y el sueño de este hombre se vio truncado y tuvo que exiliarse a Francia. El propio Einstein le dio apoyo en el exilio y aunque la NASA le ofreció trabajo, se negó a aceptarlo pensando que ese periodo de penumbras pasaría con celeridad. Fiel a la República, fue presidente en el exilio hasta 1962.

FUENTE: LaopinióndeTenerife, 26 de diciembre de 2013