Nanorobots de oro para luchar contra el cáncer

Hace medio siglo surgió la tecnología a escala nanométrica. Una nueva dimensión llamada a revolucionar la medicina porque permite codearse con moléculas o virus dentro de la célula. Podríamos pensar en un ejército de diminutos robots, inapreciables para el ojo humano, capaces de atacar exclusivamente las células malignas del cuerpo humano.

Es la gran esperanza para terapias contra el cáncer porque permitiría evitar los agresivos efectos secundarios de la medicación. La empresa anglovasca Midatech Biogune está a la vanguardia en los avances de la nanomedicina. Cuenta con la patente de las nanopartículas de oro recubiertas de glicano cuyo potencial radica en que a ese núcleo de oro se pueden “pegar” moléculas que tienen “afinidad” por determinados objetivos. De esta manera se pueden acoplar los fármacos y ser entregados directamente a las células tumorales.

“El potencial terapéutico es evidente, pero existe un cuello de botella para trasladar la producción a gran escala”, señala el director gerente, Iván Fernández. La industria de la nanomedicina pide paso. El germen está principalmente en pymes con capacidad para trabajar a pequeña escala y suministrar material para ensayos clínicos, pero “con muchas dificultades para el salto comercial”.

Midatech Biogune lidera un consorcio de empresas de hasta seis países al que la Unión Europea ha subvencionado con ocho millones de euros para romper esa dinámica. Están trabajando para avanzar en la fabricación a gran escala y dar cobertura a una amplia gama de productos nanofarmacéuticos. “Hemos distribuido las tareas de manera que cada entidad se ha centrado en lo que está especializada y en la suma, abarcamos toda la cadena de suministro de fabricación”, explica.

La firma vasca ha tenido que “demostrar” que es capaz de suministrar lotes de esas nanopartículas de oro de los 400 mililitros actuales a escalas de 2, 5 y 10 litros.

“Tenemos resuelto el escalado comercial y vamos a tener posibilidad de hacer una fabricación en flujo continuo”, detalla. Confían en lograr en breve la licencia para el llenado aséptico de nanopartículas con dosis final para el tratamiento.

Fuente: El País, 26 de junio de 2018.