Abre tu mente, abre tu empresa

Innovar en la empresa es un gran desafío, un reto exigente y continuo, y por ello francamente difícil de mantener en el tiempo. Hay muchísimos factores que intervienen y condicionan la capacidad de innovación de personas, organizaciones, regiones y países. Pero si hubiese que identificar una sola condición sine qua non, un requisito imprescindible para innovar, sería sin dudarlo la apertura, el tener una actitud y mentalidad abierta.

Hoy en día, innovar significa añadir valor a tus servicios y productos. Esto se consigue introduciendo mejoras, cambios pequeños y grandes, y en el mejor de los casos, con grandes transformaciones que marcan un antes y después.

Se trata de convertir una idea en algo novedoso, algo que la gente quiere tener o cree necesitar y que esté dispuesta a pagar por ello. Y a nivel de organización, habitualmente una empresa, innovar requiere una serie de capacidades, habilidades y actitudes que permitan atraer, absorber e incorporar las ideas y conocimientos (internos y externos) para hacer todo esto.

La empresa abierta, una organización que practica esa absorción, es la nueva forma organizacional sobre la que escriben expertos como Julen Iturbe en su blog, compartiendo aprendizajes y enseñanzas de casos concretos. Destaca que “la empresa abierta no es un modelo. No hay una empresa abierta sino que hay prácticas de gestión coherentes con la filosofía open. No todas las prácticas tienen por qué ser de aplicación en un caso concreto, y aquellas que lo sean no tienen por qué desarrollarse con el mismo nivel de intensidad”. La apertura de mente de directivos, empleados y colaboradores, que lleva a una mayor permeabilidad en las fronteras de organizaciones e instituciones, permite el tráfico de ida y vuelta de ideas y conocimientos y el inicio de proyectos novedosos, que se desarrollan con frecuencia en colaboración con otros.

A la larga, se trata de aumentar las probabilidades de que la innovación se convierta en un proceso continuo, interiorizado e institucionalizado en la organización. Y esto es un proceso eminentemente cultural.

PARADIGMA

En el trasfondo de la empresa abierta está el mismo paradigma de la innovación abierta de Henry Chesbrough. La innovación abierta (IA) “apunta en dos direcciones: 1) abrir las puertas de la empresa a lo que ocurre fuera, para que entre aire fresco, 2) aprovechar al máximo los recursos externos para apalancar los propios”, dice Amalio Rey en el FAQ sobre IA.

En última instancia, esta filosofía nos lleva a la necesidad de diseñar modelos de negocios abiertos, tal y como explica Chesbrough en un artículo del MIT Sloan Management Review.

En resumen, se trata de (empezar a) pensar de una manera abierta, de olvidar (u obviar) determinadas convenciones y tradiciones y de dar entrada a procesos de interacción creativo y colaborativo con personas y organizaciones del entorno. ¿La consigna? Abre tu mente, abre tu empresa.

FUENTE: Diario de Avisos, 29 de marzo de 2014